Barcelona. (Redacción).- Michael Windisch, el dueño de un bar en la localidad alemana de Goslar, ha hallado la solución para que sus clientes fumadores puedan echarse un pitillo sin tener que salir a la calle a desafiar al frío ni vulnerar los derechos de los no fumador
es.
El invento es sencillo. Lo que este hombre, propietario del restaurante Malermeister Turm, ha ideado es agujerear las paredes para que los fumadores puedan sacar la cabeza y las manos, encenderse el cigarrillo y fumar. El humo fuera, el cuerpo dentro.
De momento el propio Michael Windisch es el único que ha probado el invento. Faltará ver como acogen los clientes el ingenio de su anfitrión y su repercusión en otros establecimientos. Eso sí, que los fumadores no olviden el gorro y los guantes.

